Esos ... finales felices...
Me preparé toda la vida para no terminar en esto. Nacì sin pedirlo, un dìa en que Dios estuvo borracho. Aprendì un lenguaje, me ceñí a unas normas, asistí a sus clases, juguè con esos niños. Me enseñaron a amar a Dios sobre todas las cosas pero he jurado su nombre en vano màs de una vez. Nunca santifiquè las fiestas porque mi timidez me mantuvo lejos del baile y el licor. No robè por cobarde y no matè porque nadie lo merecìa. El recuerdo de mis actos impuros estuvo lejos de hombres alegres, sustancias psicoactivas, acosos o perversiones; no fui una santa por convicciòn sino porque las circunstancias nunca fueron propicias. Siempre desée el hombre del pròjimo sin que se diera cuenta. Sembré un árbol que afectó las bases de mi casa. Intentè escribir muchos libros, cometì poesìa, prosa, ensayo y hasta tuve el descaro de escribir una historia boba como esta que tù estàs leyendo. Nunca tuve un hijo porque conmigo tengo suficientes problemas que soportar, por eso elegí una hija. Crecí aprendiendo de todo para no vararme nunca y lo conseguí; luché por no cumplir horarios esclavistas, por no aguantar jefes déspotas, por ser libre. Critiqué a los flojos y conchudos; a quienes se endeudan y no pagan; a quienes viven de los demàs. Hoy me veo en ese espejo y me quedo callada mientras voy rumiando mis crìticas y me las trago amargamente, sin rubor. Enfriè mi corazòn despuès de mil amores platònicos y de dos experiencias amargas; comprendì que el amor es un autoengaño, un juego de costumbres y roles sociales, al final siempre estamos solos. Me envolví en el poder del dinero atrapada por su anzuelo provocador, hice y deshice apoyado en los brazos del crèdito pero aquellas manos generosas se cerraron hasta asfixiarme; con el dinero se marcharon la paz, el amor y la esperanza. Decidí trabajar pero mi ausente talento para resisitir la rutina manchò mi hoja de vida con pasos efìmeros, mi instinto cerrò las puertas a la burocracia y por ende al èxito laboral. Mi ambiciòn me llevò a Nueva York y me devolvió al asfalto. Mi tristeza me invitó a volar sobre una represa; clavarme en la chimenea de esa vieja locomotora que tanto me sedujo desde niña; alquilarme como terrorista àrabe; encender la cerilla abrazada a un viejo cilindro, cortar, inyectar, destrozar y demàs estrategias de verbos catabòlicos. Me preparè para cambiar el mundo y hoy veo impotente còmo otros lo hacen con la astucia y la constancia que no tuve. Abatida doy vueltas en mi cama mientras veo pasar la vida de canal en canal, flagelada con realities y modelitos multitalento. Busquè con què vivir asesorando a la gente para que lograran hacer con su dinero lo que yo nunca pude hacer con el mìo. Merecì el tìtulo de pesimista por mi obsesiòn de prevenir el fracaso; algunos me oyeron, otros prefirieron seguir soñando. En mi falaz tiempo libre fui al cine a ver las pelìculas que habrìa podido hacer, escuchè en la radio las canciones que quise componer, leì en la prensa lo que escribì y lo que hubiese querido escribir. Luchè por mi carrera escogida al azar del fantasma capitalista, a la cual le debo que me paguen por pensar y modelar sueños ajenos. Construì caminos dispersos emprendiendo tantas cosas, tantas luchas, buscando no caer en esto. Abandonè un sueño tras otro; mi orgullo se avergonzò de mì, la fe se deshojò completa, mi horòscopo agotò sus astros, mi flor de loto nunca abriò, mi bola de cristal rodò al abismo y el genio de la lámpara aùn duerme plácido e indiferente. Sin embargo, aquì sigo rebotando de historia en historia sin apostar por nada, sin rencores pero con oscuros remordimientos. Lo siento por mi padre, mi madre y todos mis patrocinadores; lo siento por mi esperanza ausente y por mis sentidos que mañana tendràn que despertar y escuchar a Silvio cantar a aquellos humanos conformes con la propiedad privada, la familia y el amor; mientras que otros, sin ninguna de las anteriores, sin àrbol, sin libro, sin hijo; sentimos que al fin y al cabo es mejor errar para tener aunque sea algo de què arrepentirnos. |
3 Comments:
No quiero lanzarte flores ni un beso ni tan siquiera una esquirla de nostalgia o aun pero llenarte de panfletos liricos, lo unico que te digo es que mas alla de que la ria cabalgue en tus pupilas, mas alla de que guayaquil y el mundo hayan pasado como un tren por tu vida sigues siendo un ser auntentico y que vuela y remienda su alma con los pedazos de cemento y el neon de la ciudad....cuidate y bien muy bien
enver
Palabras?... emitirlas sería desmerecer lo que ustedes han escrito. Me callo y disfruto de lo emitido. Gracias!
Esta muy bueno tu blog, YO SI TUVE UN HIJO, porque me lo merecia, porque soy un poco machona y me va mejor con uno al que no tenga que hacerle monios, al fin y al cabo la fantasia es la misma, y pienso que talvez hay tantos ninios de madres solteras que, solo talvez se cree una raza de hombres que realmente sean considerados...es un suenio nada mas pero no soy la unica como decia Lennon, y espero poder hacer de mi hijo un hombre de verdad, asi con mis errores y todo...Si todo el asqueroso camino de mi vida multifracasada me llevo a conocer y a disfrutar de mi hijo entonces....por mi, todo bien! Menos mal que estamos aqui para construir juntos nuestro castillo de arena para venga alguien y nos lo tumbe y asi poder empezar a hacer uno nuevo...despues de todo, no se trata de eso?
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